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sábado, 26 de agosto de 2017

Pesticidas contra las plagas

Implementar insecticidas de forma responsable en la interrupción o contacto humano-vector.


México, Conacyt / ciberpasquinero

El uso de pesticidas para la prevención de enfermedades emergentes transmitidas por vector son prácticas comunes en México y el mundo. 
Sin embargo, su uso excesivo es un tema no muy conocido y cuya investigación es realizada por la doctora Patricia Penilla Navarro, del Centro Regional de Investigación en Salud Pública de Tapachula, Chiapas, perteneciente al Instituto Nacional de Salud Pública.
Al hablar de enfermedades emergentes, se refiere a las descubiertas durante los últimos 20 años. Las transmitidas por vector son enfermedades como el dengue, chikungunya o Zika, entre otras. 
Estas últimas son las transmitidas entre personas o a través de animales a personas mediante la picadura de un mosquito, garrapata, mosca o pulga infectados. 
Representan 17 por ciento de las enfermedades infecciosas en el mundo y generan más de un millón de muertes al año, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"El uso de pesticidas e insecticidas químicos es muy importante para el control de vectores porque es el principal método de control que se lleva a cabo en el país y en todo el mundo", definió la doctora Penilla Navarro sobre los métodos de control utilizados para disminuir las poblaciones de insectos vectores y consecutivamente bajar la incidencia de la enfermedad que transmiten y el contacto vector-humano.
Los métodos de control descritos tienen como objetivo la reducción del contacto entre los humanos y el insecto vector, la abundancia del vector y del tiempo de vida. 
"Este último porque hay parásitos que requieren una determinada cantidad de días para desarrollar su ciclo biológico. Si se interrumpe el tiempo de vida del parásito, directamente interrumpiríamos la transmisión de la enfermedad", aseveró la doctora.


Pero para abordar esta solución primero se debe conocer el ciclo de vida del vector, los hábitos de alimentación, reposo del vector, y, por ejemplo, sus características biológicas como si son antropofílicos o zoofílicos, es decir, si tienen preferencia por sangre humana o animal; si son endófagos o exófagos, es decir, si tienden a alimentarse dentro o fuera de las viviendas; y, finalmente, si son endófilos o exófilos, lo que se refiere a la tendencia de descansar dentro o fuera de las viviendas durante sus periodos de digestión sanguínea y desarrollo de huevos.
"La mayoría de las veces esto está interrelacionado, por ejemplo, si se alimenta dentro, tal vez vaya a descansar dentro. Son eventos que se tienen que tomar en cuenta para saber cómo y cuándo controlar las etapas en los ciclos de vida de los vectores", añadió.
Una vez definida la etapa en la que se quiere controlar o atacar el vector, entonces es posible implementar insecticidas de forma responsable en la interrupción o contacto humano-vector.
El uso de larvicidas, es decir, pesticidas que atacan el vector en etapas tempranas del ciclo de la vida, debe considerarse como un complemento al manejo ambiental y estar restringidos a contenedores que no se pueden eliminar o manejar.
 "Dos o tres rondas de aplicación realizadas anualmente de manera oportuna con un seguimiento adecuado puede ser suficiente, especialmente en áreas donde la temporada principal de transmisión es corta", expresó.

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