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jueves, 26 de marzo de 2020

En Whatsapp hay aguas potables y fecales

El profesor del Departamento de Periodismo y Comunicación Global de la UCM, Javier Mayoral, nos ayuda a distinguir los bulos de entre toda la información que estamos recibiendo estos días con motivo de la crisis del coronavirus



Europa / ciberpasquinero

Bulos, constantemente, acribillando nuestros teléfonos móviles.  Los hay de todos los colores y para todos los gustos. Desde las UVI móviles de la casa de algunos miembros del Gobierno, hasta la prohibición del Ibuprofeno, pasando por el motín de la cárcel de Alhaurín de la Torre o los vahos milagrosos que curan la infección. 
¿Cuáles son los más dañinos? ¿Cómo se genera un bulo? ¿Hay alguna forma de ayudar a que la población verifique la información que recibe? 
Javier Mayoral, profesor del Departamento de Periodismo y Comunicación Global de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), resuelve estas cuestiones y determina que la economía, la ideología y el gamberro comunicativo están detrás de estas estafas.

Los bulos y las fake news son un problema de los últimos años que, sin duda, estamos confirmando con esta crisis del coronavirus. ¿Cómo perjudica su expansión a la situación que estamos viviendo?

Los bulos introducen confusión y ruido en un momento en el que es vital aportar a la ciudadanía información, claridad y certidumbre. 
Ya en circunstancias normales la desinformación es muy dañina. 
En circunstancias tan extraordinarias como las que vivimos, los efectos de los bulos pueden ser terribles. 
En el peor de los casos esos bulos pueden llevarnos a actuar en sentido contrario al que marcan médicos y autoridades sanitarias e inducir a muchos ciudadanos a comportarse de un modo que ponga en riesgo su salud o la de otras personas.

Hay muchos tipos de bulos, pero algunos más dañinos que otros. ¿Cuáles son y a qué hacen referencia?

Algunas falsedades causan alarmas no justificadas. 
Juegan con el miedo de la población. 
Muchos bulos aseguran, sin el más mínimo fundamento, que va a suceder algo terrible. 
La crisis actual ha generado un contexto en el que este tipo de bulos gozará de mucha más credibilidad en un futuro inmediato. 
También proliferan, en sentido contrario, los bulos que restan importancia a problemas muy graves. 
Ahora mismo los más dañinos son los que inducen a poner en riesgo nuestra salud o la de personas con las que convivimos. 
Es increíble que algunos mensajes, aún hoy, sigan restando importancia a la gravedad de la crisis del coronavirus. Todavía hay quien nos sigue diciendo que se está aprovechando la situación para tomar medidas coercitivas que no están justificadas desde un punto de vista sanitario. 
No hay más que repasar las cifras diarias de infectados y fallecidos para entender que ese juicio es descabellado. 
Estos bulos dañan porque inducen a relajar o abandonar las medidas de protección.

¿Y qué hay de aquellos remedios caseros contra el virus que circulan?

También recibimos con frecuencia mensajes falsos que nos llevan a comportarnos de un modo irracional o inapropiado.
Es lo que sucede cuando alguien nos informa de un tratamiento sin base científica alguna: respirar vapor de agua o tomar café caliente, por ejemplo, no previene ni cura el coronavirus. 
O cuando nos dicen que es peligroso algo que no tiene el menor riesgo.

¿Cómo se "fabrica" un bulo?

La casuística es enorme, pero los mecanismos esenciales no cambian: se toma una información más o menos verosímil, se manipula para aumentar el interés y la adhesión de quienes reciban ese mensaje y, finalmente, se distribuye a través de un canal que permita la difusión y la discusión pública.
Whatsapp es solo un conducto. 
No debemos beber agua simplemente porque está a nuestro alcance. 
Antes de beber, debemos comprobar que el agua sale por una tubería que forma parte del sistema de distribución de agua potable. 
  • En Whatsapp hay aguas potables y aguas fecales. 
  • Hay de todo. 
  • Ya deberíamos saberlo. 
  • Por eso, no podemos creernos cualquier cosa que circula por Whatsapp. 
  • No importa que nos lo haya pasado alguien que nos caiga bien o que no suela mentir. 
  • La persona que nos envía un mensaje seguramente forma parte de una larga cadena. 
  • Es solo un eslabón más y casi con total seguridad no se responsabiliza de la veracidad del mensaje que nos manda.
¿Cómo verificamos entonces si es verdad?
  1. Lo más importante es mirar cuál es la fuente de la información recibida. 
  2. Cuanto más difusa sea la identidad de la fuente, más motivos para desconfiar. 
  3. En segundo lugar, busquemos esa misma información a través de otras vías. 
  4. Busquemos qué se ha publicado en medios periodísticos sobre este asunto. 
  5. Con frecuencia descubriremos que nadie ha escrito nada sobre ese asunto tan llamativo (lo cual es muy sospechoso) o tropezaremos con noticias que directamente desmienten aquello que el bulo aseguraba.
  6. También podemos solicitar información sobre el mensaje recibido a alguna de las muchas páginas web que se dedican a verificar noticias.  
¿Qué características tiene un "buen bulo" para que nos lo creamos, independientemente de la formación del receptor?

Son muy persuasivos los que aportan vídeos o mensajes de voz personales. 
Los bulos juegan casi siempre con elementos básicos, pero muy eficaces. 
Nos desvelan algo oculto, algo que no se ha querido contar. 
Se aprovecha ahora además la falta de credibilidad de los medios de comunicación convencionales. 
Si algo no se publica en los medios tradicionales, casi mejor: es la prueba definitiva de que existe un interés orquestado en tapar una determinada "información". 
A partir de una base más o menos verosímil, se construye un mensaje que alimente convicciones sociales arraigadas (no importa que sean falsas) o determinados postulados ideológicos. 
Tendemos a dar más credibilidad a aquello que concuerda con nuestras experiencias personales, opiniones o prejuicios. 
Un bulo busca y explota en su audiencia potencial este tipo de afinidades. 
Cuando alguien ve reafirmadas sus sospechas, opiniones o creencias previas, gratifica al autor del embuste con una credibilidad que no merece. 
El bulo, a su vez, resulta gratificante: nos gusta descubrir que teníamos razón, que es "verdad" aquello que sospechábamos, que ha quedado "demostrado" que es incompetente aquel personaje público al que ya considerábamos incompetente.

¿Qué busca quien difunde un bulo?

Hay dos motivaciones básicas en los creadores de bulos: la ideológica y la económica. 
Hay gente que se lucra en ese mercado de la información adulterada. 
Mentir a sabiendas es -o puede ser- un negocio muy rentable si las mentiras generan visitas, entradas en páginas web, pinchazos o clics. 
La rentabilidad ideológica o política tampoco es menor. 
A través de los bulos se ataca al adversario político con gran eficacia: no hay que argumentar (basta con ridiculizar), no es necesario un mensaje complejo (cuanto más sencillo, mejor), no comporta grandes inversiones (basta crear un mensaje que se viralice con facilidad en las redes sociales). 
En el ámbito ideológico cabe encuadrar también el tipo de bulo que no beneficia o perjudica directamente a un partido político, pero sí afecta a un aspecto esencial para la estrategia de un determinado actor político. 
Aunque las motivaciones económicas e ideológicas son las fundamentales, es verdad que también hay quien difunde mensajes falsos solo por una especie de gamberrismo comunicativo, por hacer broma y burla, por llamar la atención y generar reacciones en un determinado entorno...  

No debemos creernos todos los mensajes que nos llegan. 
Tampoco debemos creer que todo es mentira o que todo es en principio sospechoso. 
Cada ciudadano debe establecer el nivel de confianza que otorga a cada productor de mensajes. 
Whatsapp, Twitter, Facebook o Instagram no son fuentes de información. 
Son canales por los que circulan mentiras, verdades, medias verdades, hipótesis, conjeturas, opiniones... 
Los medios de comunicación periodísticos ayudan a filtrar la información, a separar los contenidos verificados y contrastados de aquellos producidos solo para engañar a los ciudadanos, aunque esto no quiere decir que todo lo que publique un medio periodístico merezca automáticamente credibilidad. 
Conviene distinguir.

Solución
Los profesionales de la comunicación pueden hacer algo fundamental: aportar información rigurosa, precisa, clara, contrastada y contrastable. 
Parte esencial del periodismo clásico es la verificación de los datos. 
Ahora hay que sumar la transparencia: los periodistas deben explicar de dónde proceden sus informaciones y garantizar eso que, en otros contextos, se denomina "trazabilidad". 
Es decir, es importante que cualquier ciudadano pueda comprobar, contrastar, acceder a las fuentes primarias u originarias. 
El periodismo es esencial en momentos como este porque debe garantizar la fiabilidad de las informaciones.
Desde hace unos años proliferan medios o empresas periodísticas que se dedican básicamente a identificar contenidos falsos. 
Muchos medios de comunicación tradicionales han creado secciones o departamentos de verificación que realizan esa misma tarea

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Ciberpasquinero

martes, 17 de marzo de 2020

Cuánto fuego soportas

  • El fuego ha sido un elemento natural que ha influido en las comunidades vegetales a lo largo del tiempo, se ha vuelto esencial en algunas, pero destructivo en otras. 
  • Al estudio del efecto del fuego en los diferentes ecosistemas se le denomina ecología del fuego.

México / ciberpasquinero

Aunque comúnmente asociamos  al fuego con destrucción y daño, lo cierto es que el fuego y los ecosistemas han establecido relaciones, donde incluso, algunos ecosistemas han desarrollado adaptaciones para depender de sus efectos, tales como la reducción de maleza con la que compiten por los nutrientes, el control de plagas, el aumento de ciertos nutrientes en el suelo que ocurre cuando se liberan las cenizas y en algunos casos, la germinación de semillas.

Los incendios son tan antiguos como la vegetación terrestre. Los ecosistemas han evolucionado según las condiciones en las que se han desarrollado: ciertas características de algunos ecosistemas y orga­nismos se explican por la acción del fuego, por ejemplo las especies de plantas que cuentan con tubérculos y cortezas gruesas que les permiten soportar altas temperaturas. Sin embargo, existen ecosistemas que no responden de la misma forma ante los efectos del fuego.

De acuerdo con esta relación, los ecosistemas se clasifican en adaptados, sensibles, independientes e influidos por el fuego.

Ecosistemas adaptados al fuego

Estos ecosistemas necesitan del fuego para poder persistir en el paisaje, es decir, el fuego complementa sus ciclos biológicos y mantiene su estructura.

Casi todos los bosques de pino son ecosistemas adaptados a este elemento, donde también se incluyen especies de encino y manzanita, entre muchos otros arbustos y plantas.

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Las especies han desarrollado adaptaciones al fuego, por ejemplo los pinos presentes en estos ecosistemas cuentan con corteza gruesa, aislante, que protege al árbol. Además, recuperan su follaje cuando parte de su copa ha sido afectada por el incendio.

Los pinos se regeneran bien sobre sitios quemados, donde el fuego ha removido la barrera de zacate para que la semilla haga contacto con el suelo mineral.

México cuenta con abundancia de estos ecosistemas y posee un pino nativo que crece en el Eje Neovolcánico y que por su cercanía a los volcanes, es una de las especies que mejor se ha adaptado al fuego: el Pinus hartwegii. 

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Asismismo, en varias regiones, como la central, pero particularmente al noroeste hay matorrales mantenidos por incendios.

Ecosistemas sensibles al fuego

En estos ecosistemas el fuego no es requerido para mantener el tipo de vegetación. Sus especies no están adaptadas al fuego porque no se desarrollaron con el fuego como un proceso recurrente, por ello, los efectos del fuego representan daño al ecosistema.

Los incendios suelen presentarse cada varios siglos cuando hay sequía extrema, pero resultan ser catastróficos. La recuperación (de forma natural) de la vegetación original puede tardar cientos de años.

Estos ecosistemas son selvas altas y medianas perennifolias (que conservan su follaje todo el año) y subperennifolias, selvas bajas caducifolias (que pierden su follaje durante una parte del año), manglares y bosques de oyamel.

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Ecosistemas independientes del fuego

En estos ecosistemas el fuego tiene un papel casi nulo. Son áreas muy secas, sin continuidad suficiente entre la vegetación como para transmitir el fuego, o bien áreas muy frías y constantemente húmedas.

Estos ecosistemas son los desiertos o la tundra.

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Ecosistemas influidos por el fuego

Estos ecosistemas son zonas de transición entre los ecosistemas dependientes del fuego y los sensibles o independientes del fuego. Suelen ser ecosistemas sensibles, pero que contienen especies adaptadas o que responden positivamente a los incendios forestales.

Un ejemplo de estos ecosistemas es el bosque de galería o ripario.

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Y los incendios forestales en México ¿en qué tipo de ecosistemas ocurrieron?

En la temporada 2019, en México se registraron 7,410 incendios forestales en las 32 entidades federativas, los cuales afectaron una superficie de 633,678 hectáreas.

Del total de superficie, el 85.86% corresponde a ecosistemas adaptados, el 8.19% a ecosistemas influidos, el 5.80% a ecosistemas sensibles, el 0.01 a ecosistemas independientes y el 0.12% a bosques cultivados e inducidos.

 

lunes, 16 de marzo de 2020

COVID-19 PREGUNTAS FRECUENTES

En esta sección podrás consultar las preguntas más frecuentes sobre el COVID-19

Los coronavirus son una familia de virus que causan enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades respiratorias más graves, circulan entre humanos y animales. A veces, los coronavirus que infectan a los animales pueden evolucionar, transmitirse a las personas y convertirse en una nueva cepa de coronavirus capaz de provocar enfermedades en los seres humanos, tal y como sucedió con el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS), en Asia en febrero de 2003 y, el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV), que fue detectado por primera vez en Arabia Saudita en 2012.

Los coronavirus humanos comúnmente causan padecimientos leves a moderados en personas de todo el mundo. Sin embargo, los dos coronavirus humanos antes mencionados, MERS-CoV y SARS-CoV, causan enfermedad grave con mayor frecuencia.

¿CÓMO SE TRANSMITE EL NUEVO CORONAVIRUS?

El virus puede haberse transmitido originalmente por contacto directo entre animales y humanos (zoonosis) , simplemente por el aire. Se ha confirmado que el nuevo coronavirus se puede transmitir de persona a persona.

Los coronavirus humanos se transmiten de una persona infectada a otras a través del aire, al toser y estornudar, al tocar o estrechar la mano de una persona enferma, o al tocar un objeto o superficie contaminada con el virus y luego tocarse la boca, la nariz o los ojos antes  de lavarse las manos.

¿QUIÉNES ESTÁN EN RIESGO DE ENFERMAR DEL NUEVO CORONAVIRUS?

Personas de cualquier edad que presenten enfermedad respiratoria leve o grave, y que 14 días antes del inicio de síntomas:

·     Haya estado en contacto con un caso confirmado o bajo investigación de COVID-19

·     Viajo o estuvo en algun país con transmisión local de COVID-19.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL NUEVO CORONAVIRUS?

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Es importante señalar que al igual que con otros virus respiratorios, las infecciones por coronavirus regularmente se contagian cuando las personas presentan síntomas de la enfermedad.

¿CÓMO SE TRATA EL NUEVO CORONAVIRUS?

No hay un tratamiento específico para los coronavirus, solo se indican medicamentos para aliviar los síntomas, sin embargo hay que recordar que nos encontramos en temporada de influenza, por lo que si presenta síntomas de enfermedad respiratoria con datos de alarma como dificultad para respirar, acuda a recibir atención médica.

¿EXISTE RESTRICCIÓN DE VIAJE A LOS PAÍSES CON TRANSMISIÓN LOCAL DE COVID-19?

Hasta el momento, no hay advertencia de viaje de la OMS o la Oficina Federal de Relaciones Exteriores. Sin embargo, se sugiere evitar viajes no esenciales, y en caso de ser necesario viajar, aplicar medidas preventivas.

¿QUÉ HACER SI TIENE QUE VIAJAR?

Si tiene programado un viaje algún país con transmisión local de COVID-19, revise primero la probabilidad de posponer el viaje, si aún está en planes de viajar, siga estas recomendaciones:

Durante el viaje

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Estas recomendaciones son emitidas por la Organización Mundial de la Salud y puedes consultarlas en Nuevo coronavirus (COVID-19): orientaciones para el público.

Después del viaje

  • Si viajaste algún país con transmisión local de COVID-19 y a tu regreso a México presentas signos y síntomas de  enfermedad respiratoria (fiebre, tos, estornudos, malestar general, dolor de cabeza, dificultad para respirar), solicita atención médica inmediata e indica tu antecedente de viaje.
  • Si tuviste contacto con alguna persona en la que se ha confirmado la enfermedad por COVID-19 y presentas signos y síntomas de enfermedad respiratoria (fiebre, tos, estornudos, malestar general, dolor de cabeza, dificultad para respirar), solicita atención médica inmediata e indica el contacto. 
  • Vigila tu salud hasta dos semanas después de haber estado en algún país con transnisión local de COVID-19

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¿QUÉ CUIDADOS DEBE TENER UN ENFERMO?

En caso de presentar síntomas, además de acudir a su unidad de salud para recibir el diagnóstico y tratamiento adecuado, es importante seguir las siguientes recomendaciones:

  • No automedicarse
  • Seguir las indicaciones del médico
  • Mantener reposo en casa
  • No saludar de mano, beso o abrazo
  • Lavarse las manos frecuentemente o bien, desinfectarlas con gel con base de alcohol al 70%
  • Consumir diariamente verduras y frutas y, por lo menos ocho vasos de agua simple
  • Lavar con agua, jabón y cloro los platos, vasos y cubiertos que utilice

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